Risco Caído

Asunto / Impresiones acerca del yacimiento de Risco Caído

Categoría / Religión

Localización / Gran Canaria

§ Canalización de Íride Quintana (Las Palmas de Gran Canaria), com. pers. 9-IV-2012:

No hace mucho, fuimos a visitar las cuevas de Risco Caído, situado en el municipio de Artenara. Desde que llegamos, comprobamos —con piedras más grandes que nosotros delante del yacimiento— por qué se le denomina así. Por eso, al ver el estado en el que se encontraba el lugar, decidimos ir a tiro hecho y buscar la famosa cueva abovedada y con estrellas. La hallamos casi en seguida.

Desde el punto de vista de la simple contemplación, aquel lugar sobrecoge por su factura y originalidad. Pero, desde el punto de vista sensitivo, me desconcertaba. Me parecía un lugar de mucha energía, pero que no era capaz de interpretar. En ocasiones, hasta sentía cierta incomodi­dad. Decidí salir y, mientras mis compañeros seguían allí, yo me alejé dos cuevas más allá. Desde que entré en una que me llamó la atención, el resultado fue inmediato: palpi­taciones, mareos, asfixia… Sentía que ése sí que era mi lugar. Posteriormente, comprobé que estaba lleno de trián­gulos púbicos.

La conclusión que saqué de esta experiencia es que, de la misma manera que hay zonas eminentemente feme­ninas, también las hay masculinas, zonas destinadas para el varón. En la cueva de las estrellas en concreto, hay, a unos 4 o 5 metros sobre el nivel del suelo, una oquedad artificial por donde penetra la luz del sol. Esa simbología hace que se conciba el enclave como un vientre materno, y la entrada del rayo de sol como la metáfora de la fecunda­ción. No obstante, la impresión que me causó fue bien dis­tinta. Llegados a este punto, quiero aclarar que es una sen­sación, un pálpito, lo que me induce a pensar que ese lugar está relacionado de alguna manera con la luna y con un elemento eminentemente masculino. Un espacio creado para que el varón pueda “buscar”, “potenciar” o “reencon­trar” la fuerza, el valor o la virilidad.

No sé si esta interpretación resulta demasiado aventurada, pero fue la sensación que me produjo la visita a Risco Caído.

Cf. Tikar ashé.