§ «Me encontraba en una playa de arenas oscuras. Estaba entrenando con el garrote. Me sentía fuerte y ágil, como hacía tiempo. En un momento determinado, estaba enseñando a un niño impetuoso. En un giro, le apliqué una maña nueva, trillándole los dedos. El chiquillo, al sentir el dolor, se enfureció y me dijo que le había hecho daño. Yo le respondí que ese dolor realmente no era importante, ya que éste existe independientemente de lo que hagas. «La actitud es lo que equivocaste», le dije, «porque tendrías que haber preguntado por esa técnica nueva para otro día estar preparado. Ármate a pesar del dolor y del miedo»» [Canalización de Íride Quintana (Las Palmas de Gran Canaria), com. pers. 16-IV-2012].
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