Miedo

Asunto / Ansiedad

Categoría / Psicología

Localización / Gran Canaria

§ Canalización de Íride Quintana (Las Palmas de Gran Canaria), com. pers. 16-IV-2012:

La escena de este sueño se sitúa en mi pueblo [Topónimo]. Intento bajar una cuesta y hay un par de hombres con unos cuantos perros enormes que me impiden el paso. Trato de pasar, pero los animales me intimidan y me resulta imposible. Los hombres siguen hablando y riéndose ajenos a mis tribulaciones. Cuando por fin me atrevo, veo esos enormes hocicos tan cerca que les increpo diciendo que retiren a esos perros para poder pasar. Uno de ellos me dice: «No son ellos los que te impiden pasar, es tu miedo el que lo hace».

OBSERVACIONES

Sobre la base del miedo, muchas culturas, también la amaziq, han destilado la impronta que despide esa carga emocional para crear figuraciones (holográficas) protectoras de ciertos lugares, como las tibicenas isleñas. Ya en Egipto se describen situaciones similares durante los ritos iniciáticos y, a juzgar por ciertas pinturas prehistóricas, en tiempos más remotos se debieron de experimentar circunstancias similares.

No son pocas las corrientes espirituales que conciben el mal sólo como una proyección negativa del pensamiento y las acciones humanas. La idea sería que, siendo el pensamiento una forma de energía, energía que en sí misma no es buena ni mala, ésta quedaría así cargada de esa cualidad perniciosa. Estas proyecciones se podrían acumular y tomar cierta autonomía, pero carecerían de consciencia propia, por lo que, en realidad, no pueden nada contra la determinación de la voluntad humana.

Digamos que la cosa se podría explicar, muy sucintamente, del siguiente modo: la energía es como el fuego, existe por sí y además lo podemos crear, pero también manipular. En una cocina, una estufa o una fragua le damos un sentido; la Santa Inquisición, por ejemplo, le dio otros usos… Pero el fuego es el mismo y es lo que es. Somos nosotros el problema y la solución.

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