
A menudo, la obscuridad aporta al ser la oportunidad de crecer poniendo a prueba su paciencia, recursos y determinación. Una sombra pegada a la piel de las palabras y los actos, las emociones y los pensamientos diarios, tanto personales como colectivos, que impregnan una existencia por momentos abrumadora. Y antes de que esa negatividad arraigue, debilite las defensas y encuentre un cauce orgánico para expresarse, a veces basta con limpiar la mente, asear la intención, depurar la voluntad… Porque no se trata tanto de contener o cauterizar esa energía como de conducirla de vuelta, saneada, al torrente más fecundo del propósito, del sentido que nos damos.
La tarha que se presenta aquí ayuda en ese ejercicio de higienización. Enfoque en ella el peso que carga, comenzando por fijar su atención en la curva roja. Observe y sienta cómo poco a poco la inquietud que proyecta gira y asciende hasta llenar el triángulo superior, por cuyo vértice se disipa transmutada.
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Afăraḍ, n. vb. m. sing. ‘acción y efecto de barrer’, ‘limpieza’.