
La luz del Espíritu penetra el reposo del fuego y fecunda el corazón de la forma, activa la existencia del pensamiento que crea y crece en el tiempo hasta restaurar la condición divina del ser.

La luz del Espíritu penetra el reposo del fuego y fecunda el corazón de la forma, activa la existencia del pensamiento que crea y crece en el tiempo hasta restaurar la condición divina del ser.