
Para cada encarnación, el espíritu despliega una personalidad (ego) que afronta aquellos desafíos donde aguarda alguna estación de su destino. Personajes que viven caracteres y condiciones tan diferentes como efímeros. El apego a esas figuraciones sólo retrasa el camino de vuelta hasta la propia fuente.
No está en el tiempo. Quien eres está en la luz, es la luz (Wǝr-tăḥa aḍănay. Tǝmust tǝḥa ăfa, tǝmus afa).