
La gratitud es una ofrenda del corazón en el que han prendido la luz y el calor recibidos de otra llama.
El agradecimiento representa una gracia del Espíritu, que nos recuerda la identidad compartida con el resto de los seres vivos y la necesidad de cultivar correspondencias libres y creativas para preservar el desenvolvimiento de cada manifestación de la divinidad.