
La potencia creativa del Espíritu confía la generación de sus formas en el tiempo a la matriz del fuego, donde conjuga y protege las herencias humana y divina del ser que realiza su destino.

La potencia creativa del Espíritu confía la generación de sus formas en el tiempo a la matriz del fuego, donde conjuga y protege las herencias humana y divina del ser que realiza su destino.