
Causa y atributo esencial de la creación, el amor es la llama de la libertad, «Tăra əmərghi n ălăllăg», donde el ser encuentra y realiza su naturaleza divina, más allá del deseo, la necesidad o la voluntad.
A pesar de que su expresión humana se presenta con frecuencia condicionada y voluble, denota sin embargo una inclinación intuitiva del ser hacia la recuperación de esa plenitud sutil. En tanto se busca fuera de sí mismo y se comparte, el amor también se reconoce en la identidad espiritual de cuanto existe.