
La obscuridad acoge la experiencia de la semilla en el tiempo, pero la luz protege el destino de su nombre, aunque sólo el vacío nutre la savia que es.
El espíritu concita materia y mente en la existencia del alma mientras fluye, pero nada es el fuego sin las llamas, la expresión del aliento que las ha unido.
Respeta, fecunda y comparte la vida. Agradece el amor.