
Tǝga Tamǝddurt tanaṭ-net
[téga tamdúr tanát net]
Que se haga la voluntad de la Vida
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Cuando la mente y el ánimo no encuentran la manera de hacer fluir la respuesta del Ser a los desafíos con los que el Destino le muestra horizontes de realización, la personalidad aprende a ponerse en manos de la Vida, del Espíritu que sostiene esa creación donde es.
Esta invocación remueve las sombras, pero también revela un orden sutil que debe ser respetado.