Tǝmmǝdurt tăḥâ tămâra
Ăkfu ǝwǝl-kǝrǝz anǝya n ǝsusǝm
[temdúr téja temára / ekfúl krezánia nesúsem]
La vida está en la virtud
Entrega la semilla del corazón a la cadencia del silencio
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La constitución de cualquier ser conjuga dos energías esenciales: un principio (masculino) que causa u origina, orientado hacia la búsqueda o el movimiento externos, y un principio (femenino) que gesta o concibe, sometido al desenvolvimiento de las fuerzas creativas para hacerlas fructificar. El equilibrio entre ambas resulta indispensable para un desarrollo armónico e integral de la personalidad.
Este cántico sanador ha sido ideado para restaurar la energía femenina del ser. Con ese horizonte, recuerda que la existencia plena pertenece siempre a la verdad trascendente. Dejar que ocurra, que se manifieste en la vida cotidiana, requiere no obstante acompasar los actos y pensamientos, la voluntad y la intención, pero también la paciencia y el sosiego que los madura, al impulso creador que inspira el espíritu en la consciencia.